2 Miradas

 

UNA MIRADA TÍMIDA

Caminas, volteas y la ves de pronto, ella voltea, te ve y las miradas chocan. Y entonces dejas hablar a tus ojos. -Hola-, le dices, -aquí estoy, me gustas mucho, te quisiera tocar, acariciar tu pelo, ir contigo, llevarte conmigo, no nos conocemos pero creo que te he estado buscando desde siempre, ahora que te veo por primera vez sé que eres lo que busco, ven, acércate, quiero conocerte, que me conozcas, que sepas lo que hay dentro de mí, esperando por ti, por nosotros, quiero que escuches las cosas, las palabras que no le he dicho a nadie por que son sólo para ti, palabras que serán acalladas cuando voltees la mirada, cosas bellas que se quedarán guardadas por que no se las diré a nadie más que a ti, palabras que ni yo conozco aún pero que sé que están adentro, listas para ti, por que nadie más que tú puede sacarlas de mí. Esas palabras atrapadas, que brotarán como un manantial cuando estemos juntos tú y yo. Quisieras seguir pero ya no hay tiempo, la mirada se acaba, te tienes que ir y ella también, te quedas triste, pensando en ella, sintiendo que el momento empieza a disiparse, sin saber que ella también ha dicho con su mirada tantas cosas que no escuchaste, en ese instante, con una sola mirada.

OJOS PEQUEÑOS, PROFUNDOS

Encuentro tus ojos y me estremeces. Estás ahí mirándome sin prisa, sin un gesto, sin malicia, sólo tu mirada y la mía fluyendo, hablando. Sostienes tu mirada inexpresiva e indescifrable, esa mirada infantil, fuerte, poderosa, cristalina, pura e inocente. Tu figura pequeña tiene la mirada del que no sabe, del que no conoce, del que empieza a vivir. Te veo ahí, inmóvil, tu mano sujetando una mano femenina, tu mirada clavada en la mía; te veo y quisiera perderme en tus ojos, entrar en ellos y nadar en esa profundidad, buscar ahí dentro algo que se me ha perdido, algo que tuve hace tiempo y ahora ya no, buscar mi propia mirada perdida con los años, reencontrar mi principio, sentirme yo mismo en ti. Veo tus ojos y siento otra vez el misterio, la magia, la lejanía de aquellos tiempos felices que viví, una antigua manera de ver la vida, una manera simple pero feliz, extraño tanto esa curiosidad, esa paz, esa total tranquilidad que viví alguna vez. Y ahora la encuentro otra vez en tu mirada, y me llenas, me inundas de recuerdos, la luz de tus ojos se posa silenciosamente en los míos reviviendo momentos ya olvidados. Y entonces sonríes, haciendo brillar aún más tu mirada, me miras como compartiendo un poco de tu felicidad, sonríes como si supieras algo que yo no sé, como si me entendieras y sintieras pena por mí. Y entonces se acaba el momento, los ojos se apartan, se van, haciendo voltear mi mirada hacia ti que te alejas, hacia mí mismo, hacia atrás en el tiempo, hacia algo que ya no existe más.

Published in: on 3 abril, 2010 at 6:01 am  Dejar un comentario  
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